26-05-26
Editorial:
Me cuesta creer que retrocedimos…
Como
sociedad, como ciudadanos, como vecinos…
Si
alguna vez creí que inexorablemente lograríamos la sana convivencia, el respeto
mutuo, la valoración humana, fue una simple utopía de juventud, una quimera inaudita…
Se
me han ido los años, como cuando viene el otoño y esas hojas verdes comienzan a
caer una por una, doblegadas por el triste marrón de la estación…
Entonces
comprendí que es el país que vive en un extendido otoño, un otoño gris, que
solo un equipo de futbol en un mundial puede transformarlo en primavera, solo
por un mes… solo por un … mes.
Luego
regresarán, los odios, los rencores, las discriminaciones, la altivez, la
soberbia, el egoísmo, la involución… y volveremos a ser nosotros… lo argentinos…
Se
nos fue la vida esperando…
Para
ver con tristeza, que no logramos la unión verdadera. Que el odio fue más
fuerte, un monstruo grande que piso fuerte.
A
veces creo que no merecimos a José de San Martín, ni a Belgrano, ni a
Estanislao López…
O
tal vez al revés, ellos no merecieron la presente generación…
Quién
señor? Yo señor? No señor… Nadie tiene
la culpa, como cuando fuimos niños y para decir que no teníamos nada que ver,
decíamos: Yo, argentino…
Cuatro
años no solo es mucho tiempo. Si a los cuatro años le agregas destrucción,
entrega, traición a la Patria, es mucho mucho más que cuatro años.. es una eternidad…
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