Editorial
Nadie debería tener el derecho de destruir la economía de un país e irse por los pasillos de la casa de gobierno, como si no hubiese pasado nada. Somos una sociedad timorata, pacata, sin reacción. La sociedad no alcanza a dimensionar la maravillosa bendición de tener un país con los recursos que poseemos en argentina. Sin embargo, nadie en el mundo se explica el porque siempre estamos donde estamos. En un círculo vicioso de destrucción interna permanente. No nos queremos. No nos soportamos. Nos discriminamos, nos rechazamos, nos odiamos, solo un pueblo que vive de esta forma, puede tener tamaña intención autodestructiva.
DIARIO LOS ALISOS
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